Se inició nuevo Ciclo de Formación ICEC UMAG

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Karina Urrutia Escalona lleva cuatro años ejerciendo la Pedagogía en Educación Diferencial. Tiene una mención en Déficit Intelectual y se ha especializado en Trastornos del Lenguaje. Hace un año y medio llegó a vivir a Punta Arenas, y hoy trabaja en el primer y segundo ciclo educacional del Instituto Don Bosco (IDB).

Cuando llegó, buscó en el sitio web de la Universidad de Magallanes (UMAG) un curso que fuera gratuito, y expandiera su formación. Lo que llamó su atención fue el Programa ICEC. “Vi los videos informativos que tenían en la página. Me pareció interesante porque no era solamente teórico sino que también vi que tenían salidas a terreno; los profesores compartían; había comunidades de aprendizaje, y había proyectos que se llevaban a cabo”.

Karina es parte del Ciclo de Formación del Programa Indagación Científica para la Educación en Ciencias (ICEC), una iniciativa del Ministerio de Educación (Mineduc) que ejecuta la UMAG, a través de su Departamento de Educación y Humanidades. Esta cuarta cohorte está compuesta por alrededor de 50 docentes, distribuidos proporcionalmente entre Puerto Natales -con su primera versión- y Punta Arenas. “Estas dos nuevas generaciones buscan capacitarse y perfeccionar, de esta forma, sus conocimientos para mejorar, a nivel regional, la calidad del aprendizaje de las Ciencias Naturales en sus establecimientos educacionales, utilizando la Indagación Científica como enfoque de enseñanza”, afirmó el coordinador institucional del Programa, Leonardo Velásquez.

El también docente de la UMAG explicó que la iniciativa  permite que los educadores tomen un rol protagónico, al asumir los desafíos de la educación en ciencias, integrándolas en un proceso sistemático de reflexión en torno a su práctica pedagógica. Por ello, dentro de las expectativas que se tienen para este año, está incorporar a educadores diferenciales, para tener una mirada mucho más integral.

El ciclo de formación incluye esta vez a profesores y profesoras de Última Esperanza.

Cómo opera

Alan Maldonado, Coordinador Académico del Programa, destaca el esfuerzo logístico que están haciendo, de manera inédita, con dos cohortes simultáneas en las provincias de Magallanes y de Última Esperanza. “Hemos trabajado principalmente en visión de ciencia y visión de educación en ciencia, (…) y ahí vamos intercalándonos semana por medio entre ambas ciudades. Creo que es un buen grupo de profesores y profesoras que están trabajando. Tenemos educadoras diferenciales, profesores y profesoras de enseñanza básica, educación parvularia y enseñanza media, o sea, tenemos un grupo bastante heterogéneo que nos permite enriquecer más las discusiones que se hagan en todas las clases”.

A diferencia de las cohortes anteriores, en esta nueva versión abandonaron la estructura lineal de las unidades temátocas para ir intercalándolas, y así enriquecer las discusiones. Esta vez, además, crearán planes de innovación pedagógica para aplicar en sus establecimientos una vez que terminen el plan de formación. “Si antes era importante el apoyo de la escuela, ahora es más importante aún”, dice Maldonado, “lo que demanda que tengamos reuniones periódicas con el equipo de gestión, profesionales que los guíen durante la elaboración de este plan y, a su vez, cuando lo estén ejecutando, o sea, es un trabajo bastante largo que va a demandar buenas voluntades de todas las partes involucradas, ya sea ministerial, establecimientos y universidades”. El principal obstáculo que habrá que superar es el factor tiempo de los participantes, dada la carga laboral de 44 horas semanales en aula, más otras tantas para evaluaciones y preparación del material.

El sentido del esfuerzo

 

Karen Oyarzún Rivas es Educadora Diferencial Colegio Pierre Faure de Punta Arenas. Tiene 5 años de ejercicio profesional, y asumió el desafío ICEC por una invitación de la UMAG que llegó a su establecimiento, buscando docentes con su especialidad.

Karina cree que el sistema educacional está muy mecanizado, y que a la ciencia se le da muy poca importancia, lo que hoy, con un cambio climático veloz como el que vivimos, es aún más preocupante. En este contexto cree que es fundamental abrir la puerta a la indagación, para que sea el despertar de la curiosidad del estudiante, y sea él mismo quien descubra las respuestas, algo que es vital para el aprendizaje en todas las disciplinas.

Por eso aceptó la invitación, y hoy está satisfecha. “Después de cada clase te vas con más preguntas sobre la ciencia, sobre la educación y sobre la realidad social”, afirma. Y sus expectativas son más bien prácticas. “Yo siempre he pensado que la educación se hace a través de la experiencia, y de aprender aprendiendo. Entonces, para mí y viendo también la realidad donde estoy trabajando, es llevar todo lo que uno pudiera aprender, al aula. No sólo a los alumnos sino a toda la comunidad educativa”.

Docentes en clases prácticas en el Centro Universitario Puerto Natales.

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