Pasado restaurado… futuro resguardado

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El Museo de Historia Natural de Río Seco nació hace 5 años. Según el artista visual y secretario de la Asociación de Investigadores del lugar, Miguel Cáceres, “siempre ha sido un trabajo abierto a la comunidad, con actividades ligadas a la formación y a la educación”. Partieron trabajando en una escuela y, después de dos años, se ampliaron hacia niños y niñas de toda la comuna en sus mismas instalaciones. Hoy cuentan con un programa pedagógico anual, en una estructura de seminarios y talleres con expertos. “El Museo ha crecido rápido, y ha expandido sus áreas de acción”, agrega, “con el foco puesto en el desarrollo de las colecciones más representativas del patrimonio natural de la región”.

Miguel y Aymara son parte de la Asociación de Investigadores del Museo de Historia Natural de Río Seco.

Para que estas colecciones duren, es necesario el trabajo de Aymara Zegers, artista visual con mención en escultura, a cargo de la restauración. Hoy está dando la última mano de limpieza y consolidación a los huesos de una ballena que recolectaron en 2015, con un químico llamado paraloid, y comparte su experiencia a través de esta entrevista.

 

Aymara Zegers es escultora y especialista en consolidación de huesos de ballenas.

Y esto de la restauración, ¿cómo surge?

O sea, básicamente, como escultora, siempre he estado metida en el tema de la tecnología material y, en algún minuto de mi vida, se me pidió trabajar en réplicas en el Museo de Historia Natural en Santiago. De hecho, fui parte del equipo de la restauración del esqueleto de la ballena Greta que está en ese Museo.

¿Cuál es el objetivo o el espíritu que está detrás de la restauración?

La restauración que hacemos en este Museo es distinta al resto. Por lo general, las más tradicionales consisten en homogeneizar la parte que no está, volviendo a modelarla, por ejemplo, hacer el pedazo que no está en una resina de otro color. Por lo tanto, tú sabes que ese pedazo es falso. En este caso, acá se unen la idea de que se vea que lo que se restauró no pertenece al animal, pero que está hecho con huesos de otros animales. En este caso, utilizamos huesos de animales de ganadería, como caballos, vacas, ovejas. Entonces es una propuesta más conceptual en torno a la restauración, y más ligada a las artes en ese sentido.

¿Tú de dónde eres?

Yo soy de Santiago.

¿Y qué sentido tiene para ti estar trabajando en esta zona tan austral, en este museo en particular, y con esta función que estás desarrollando?

Para mí trabajar en este museo, básicamente, es un regalo, porque es un lugar totalmente permisivo en cuanto a la creatividad. Acá nosotros mismos ponemos las reglas, entonces nos permite investigar, y también encontrar nuevas soluciones que, si no existiera esa permisividad, no podríamos saber que existen. Entonces, como tiene un sentido creativo, de investigación, incluso de aprender de los propios errores, abre el abanico de posibilidades de volver a repensar la museografía y la historia natural.

 

 

La primera restauración de Aymara

Greta se llama la ballena del MNHN, en honor a una mujer dedicada a la ciencia.

El Museo Nacional de Historia Natural de Santiago, ha exhibido por casi 120 años en su Salón Central, el esqueleto de un ejemplar de ballena, que se ha convertido en el ícono institucional del museo. Primero fue identificada como una ballena azul, luego como una ballena de aleta y recientes estudios indican que se trata de unaBaleonoptera borealis (rorcual norteño).

Este espécimen varó en Valparaíso en abril de 1889; fue traído en tren y desde la estación se trasladó en carretas al edificio del Museo, en ese entonces dirigido por R.A. Philippi, quien gestionó y destacó la importancia de la adquisición. Seis años tardó la preparación y posterior montaje que finalizó en diciembre de 1895, realizado por Federico Albert. En principio fue instalada en el sector norte del salón central y 85 años después, en 1980, fue trasladada a la mitad sur del mismo salón, lugar donde se emplaza majestuosamente hasta el día de hoy.

Desde noviembre de 2012 se iniciaron trabajos de conservación y restauración del esqueleto que, aparte de considerar la limpieza y reparación de las 57 vértebras de la columna y reemplazo de piezas faltantes, incluía la preparación de una nueva museografía.

Fuente: Museo Nacional de Historia Natural

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