Profesores aprendieron y experimentaron el fascinante mundo de la cocina molecular

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-En una actividad que tuvo como protagonista la fusión entre lo culinario y las reacciones químicas, docentes y educadoras de párvulos comprobaron que la ciencia llega a todos los ámbitos, y pudieron incorporar dicha experiencia al proceso de enseñanza científica que aplican en sus establecimientos.

Vivenciar, de manera entretenida, el modo en que la ciencia y la gastronomía se unen en las manos del chef, tiene un solo nombre: Cocina Molecular, una actividad que, pese a sonar extraña, esconde un mundo fascinante dentro de la práctica culinaria. Esta experiencia gastronómica parece convertir la cocina en un laboratorio, donde ensayamos fórmulas químicas y cálculos matemáticos como si fuéramos científicos llevando adelante una investigación.

Esta original e innovadora actividad es la que escogió el programa Indagación Científica para la Educación en Ciencias (ICEC) del Ministerio de Educación (MINEDUC), a objeto de dar el vamos a la Comunidad de Aprendizaje que contempla la iniciativa ejecutada por el Departamento de Educación de la Universidad de Magallanes (UMAG). Su objetivo es impulsar un modelo que promueva la colaboración entre profesores del sistema escolar y la reflexión permanente sobre la práctica pedagógica, para producir impactos en los aprendizajes en ciencias de niños y niñas en el contexto local.

“La idea es, justamente, formar una comunidad donde profesores de diversos colegios, jardines infantiles, establecimientos tanto particulares como subvencionados, y también de la Corporación Municipal, puedan ser parte de un equipo de personas que quieren perfeccionarse en distintos temas”, explica una de las coordinadoras de la Comunidad de Aprendizaje ICEC, Hilda Carrera, quien resalta, a su vez, la ventaja que trae este tipo de actividades a sus procesos de formación y enseñanza en las aulas. “Creemos que es un plus que conozcan que la ciencia llega en la vida cotidiana y que, en el caso particular, la química llega a todos los ámbitos, estando presente desde lo que vestimos a las cosas que comemos”, sentenció la educadora.

El resultado de una esferificación hecha con pulpa de fruta.

Aprendiendo la ciencia del sabor

La cocina del Liceo Politécnico Raúl Silva Henríquez de Punta Arenas, a cargo del profesor instructor de la especialidad de Gastronomía y Chef, Enrique Núñez, fue la que abrió sus puertas para recibir a los 11 educadores que participaron de la convocatoria hecha por ICEC.

Allí, mostrando un alto interés y curiosidad por vivir la experiencia, escucharon los conceptos básicos de la cocina molecular y las sorprendentes recetas que se podían preparar “de manera sencilla, pero minuciosa”, según recalcó el docente, ya que cada paso, a su juicio, requiere de la debida precisión y exactitud para lograr el resultado esperado.

Mezclando sustancias químicas como el gluconolactato y el alginato con pulpa de fruta y después con yogurt, se propusieron dar vida a llamativas esferificaciones, una técnica culinaria empleada para dar forma de esfera a los alimentos, a través de la encapsulación con texturas de gelatina que hace que “los sabores intensos aparezcan en nuestra boca, y se sienta la suavidad de su forma”, subrayó el chef.

Sobre el potencial de esta cocina en el aprendizaje, Núñez explicó que “el tema de la cocina molecular, obliga a tener que estudiar mucho más y que no, solamente, sean los principios básicos de esta cocina, sino que investigar las reacciones químicas que se generan entre alimentos y entre productos similares, lo cual hace que se profesionalice mucho más nuestro oficio”. Desde su experiencia como profesor, también cree que esta cocina “incentiva a hacer clases más prácticas con los jóvenes, que es lo que hoy día los chicos quieren: estar haciendo junto con el profesor la actividad, para poder vivenciar lo que es un experimento científico”.

De boca de los mismos participantes, la actividad implica un nuevo desafío que van a poder incorporar a su práctica pedagógica. “A mí me va a servir para poder transmitírselo a los alumnos. De hecho, estamos formando una comunidad científica que me va a permitir poder trabajar con ellos y enseñarles que la cocina y otras experiencias que, seguramente, van a venir, tienen un trasfondo físico-químico”, comentó el profesor Javier Garay de la Escuela Hernando de Magallanes.

Al finalizar, la también coordinadora de la Comunidad de Aprendizaje ICEC, Lilian Toledo, agradeció a la Dirección del Liceo Politécnico por la colaboración prestada para contribuir con la primera actividad de la Comunidad de Aprendizaje que, además de potenciar los conocimientos en ciencia, pudo fortalecer el trabajo en equipo y la interacción entre pares, en una acción de tipo transversal, ya que participaron  educadoras de párvulos, profesores de básica y docentes de diversas asignaturas como Historia, Lenguaje y Matemática.

 

 

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